Cuando un empresario oye que Europa ha aprobado una ley de inteligencia artificial, la primera pregunta no suele ser técnica. Es directa: ¿esto me puede costar dinero, y cuánto? La respuesta es sí, y las cifras son altas. Pero altas no quiere decir aleatorias: el reglamento dice con precisión cuánto, por qué motivos y desde cuándo. Conviene saberlo antes de que importe.
Tres tramos, no una multa única
El Reglamento europeo de IA [Fuente: Reglamento (UE) 2024/1689, EUR-Lex, 2024, https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2024/1689/oj] no tiene una sanción única. Reparte las multas en tres niveles según la gravedad de lo que se incumple. En cada nivel se aplica la cifra fija o el porcentaje de la facturación, lo que resulte mayor — calculado sobre el volumen de negocio mundial del año anterior, no solo el de España [Fuente: Reglamento (UE) 2024/1689, art. 99, EUR-Lex, 2024, https://artificialintelligenceact.eu/article/99/]:
- Usos prohibidos — hasta 35 000 000 EUR o el 7 % de la facturación mundial. Es el tramo más alto, reservado a los usos que la ley veda por completo (por ejemplo, ciertos sistemas de puntuación social de personas). Si su caso cae aquí, no hay multa que negociar: el uso sencillamente no está permitido.
- Incumplir las obligaciones — hasta 15 000 000 EUR o el 3 %. Este es el tramo que afecta a la mayoría. Cubre no cumplir lo que la ley exige a quien desarrolla o despliega un sistema, incluida la obligación de transparencia (por ejemplo, no avisar de que con quien se habla es una IA).
- Informar mal a la autoridad — hasta 7 500 000 EUR o el 1 %. Dar información incorrecta, incompleta o engañosa a quien supervisa tiene su propio tramo. Dicho de otro modo: no basta con cumplir; hay que poder demostrarlo bien cuando pregunten.
Hay un alivio para las empresas más pequeñas: en el caso de las pymes y las empresas emergentes, la multa se limita a la menor de las dos magnitudes (la cifra fija o el porcentaje), no a la mayor [Fuente: Reglamento (UE) 2024/1689, art. 99, EUR-Lex, 2024, https://artificialintelligenceact.eu/article/99/].
A quién le aplica
La pregunta importa porque la ley no multa "a las empresas de IA" en abstracto. Las obligaciones —y por tanto las multas— recaen sobre quien cumple un papel concreto: quien desarrolla el sistema, quien lo importa o distribuye, y también quien lo despliega, es decir, la empresa que lo usa en su operación. Una compañía que no programa nada pero usa un sistema de IA para, por ejemplo, cribar currículos, ocupa uno de esos papeles y queda dentro del alcance.
Por eso la primera pregunta no es "¿cuánto es la multa?" sino "¿en qué casilla cae mi sistema?". El tramo que le aplica depende de qué hace su IA y de qué riesgo tiene — y eso se decide antes, al clasificarla. Lo explicamos en detalle en ¿Su IA es de «alto riesgo»? Cómo saberlo sin ser abogado.
Desde cuándo
Las multas no llegan todas el mismo día. El reglamento se aplica de forma escalonada [Fuente: Reglamento (UE) 2024/1689, art. 113, EUR-Lex, 2024, https://eur-lex.europa.eu/eli/reg/2024/1689/oj/eng]:
- Desde el 2 de febrero de 2025 son exigibles las prohibiciones (el tramo más alto).
- Desde el 2 de agosto de 2025 se aplica, entre otras cosas, el capítulo de sanciones y las obligaciones de los modelos de propósito general.
- El 2 de agosto de 2026 es la fecha general de aplicación, que incluye la mayor parte del régimen de los sistemas de alto riesgo.
Una advertencia de honestidad: hay en discusión a nivel europeo un posible aplazamiento de algunas de estas fechas para los sistemas de alto riesgo, acordado de forma provisional pero aún no adoptado formalmente [Fuente: Consejo de la UE, 2026, https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2026/05/07/artificial-intelligence-council-and-parliament-agree-to-simplify-and-streamline-rules/]. Hasta que se confirme, las fechas vigentes son las de arriba. Conviene verificar el calendario antes de tomar decisiones que dependan de él.
La multa no es el problema; es el síntoma
Mirar solo la cifra lleva a la pregunta equivocada — "¿cómo evito la multa?" — cuando la útil es otra: "¿puedo demostrar, hoy, qué hace mi IA y cómo la controlo?". Porque la sanción no llega por usar inteligencia artificial, sino por no poder acreditar que se gobierna. El tramo del 1 % lo deja claro: castiga, específicamente, no poder informar bien a quien supervisa.
Ahí es donde la gobernanza de IA deja de ser un trámite defensivo. La misma documentación que le permite ver qué hace su sistema y dirigirlo es la que responde al regulador cuando pregunta. No es un PDF que se firma para la inspección: es la arquitectura de su sistema, ordenada de modo que cualquiera pueda comprobar qué hace. Quien tiene eso no teme la multa, porque tiene con qué responderla.
Qué hacer con esto
La cifra de 35 millones asusta, y para eso está. Pero el trabajo que la evita no es legal de última hora, sino de orden: saber qué sistemas de IA tiene, en qué casilla de riesgo cae cada uno y con qué documentación sostiene esa clasificación. En nuestro método ese inventario es lo primero que queda por escrito.