Diagnóstico y mapa.
Fijamos el proceso con el que se empieza: de dónde sale cada dato, quién lo toca, cómo se produce hoy cada salida. Inventariamos qué hace la inteligencia artificial en ese departamento —o qué se pretende que haga—: qué datos toca, a qué sistemas accede, qué decide y quién responde.
El proceso elegido, por escrito: de dónde sale cada dato, quién lo toca y cómo se produce hoy cada salida. Eso es lo primero que hace falta para construir encima.